91- La excursión a Tentegorra
ondiñas
veñen e van...".
Con
mis ocho o nueve años, en un día soleado, cantando en gallego junto a los demás
niños, bebiendo agua de la cantimplora, con algún hermano marista poniendo
orden en la alegre algarabía infantil, ascendemos por el Puerto de la Cadena
para tomar después la carretera nacional que lleva a la ciudad portuaria. Como
son los años previos al Trasvase no hay ni sombra de invernaderos y el paisaje
se revela adusto y seco.
ondiñas
veñen,
ondiñas
veñen e van.
non
te vaias rianxeira
que
te vas a marear."
Ahora
la memoria pone el foco en otra escena de aquel lejano día. Estamos andando por
la playa junto a algún profesor responsable del grupo de alumnos. Hacemos
castillos de arena. Corremos, jugamos, aquí también las olas vienen y van. De
vez en cuando se levanta una brisa fría que nos recuerda que no es verano
aunque estemos en la playa, situación inédita para quienes asociábamos por
aquel entonces el mar y las dunas al tiempo estival. La tarde
avanza y llega la hora de dejar la arena y las olas. El viento hace flamear la
sotana del hermano marista que nos conduce de vuelta al autobús. El siguiente
destino bien podría ser el colegio que la congregación mariana tiene en
Cartagena, pero tampoco lo podría asegurar, los años van fragmentando los
recuerdos y recomponerlos y ordenarlos quizá ya no merezca la pena. Quedémonos
con que debió ser un día lleno de novedades, tantas que mereció ser plasmado en estas líneas de lo que pretende ser un intento de memorias.
ondiñas
veñen e van...".
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