5- Mapas de la Guerra Fría para viajar sin salir del dormitorio
Sí,
después de escrutar la Amazonía del Brasil recién ganador del Mundial de
México, (deslumbrando con un equipo capitaneado por Pelé), volaba al país del
Nilo donde Nasser, su carismático líder, acababa de fallecer. Seguía el
curso del gran río hasta el delta que lleva su nombre, me embarcaba en
Alejandría y navegando Mediterráneo adelante, después de pasar
por el Chipre del mediático arzobispo Makarios, llegaba hasta el puerto de Marsella.
Desde allí, atravesaba la Francia de Georges Pompidou, cruzaba el Canal de la
Mancha y recorría la campiña inglesa hasta llegar a Escocia en busca del
monstruo del lago Ness, después de transitar, conduciendo por la izquierda, aquella isla aún no perteneciente al por
aquel entonces llamado Mercado Común Europeo. Si el sueño aún no me había vencido, conseguía arribar esa misma noche a Reikiavik, en Islandia, donde, en el
transcurso de uno de esos veranos, se celebraría el tan recordado Campeonato
del Mundo de ajedrez que enfrentó al soviético Borís Spassky contra el
estadounidense Bobby Fischer.
Después de ese largo periplo siempre llegaba a
tiempo de dormir en Murcia. A la mañana siguiente, bien temprano, emprendía
otro viaje muy diferente por las calles de la ciudad hasta llegar al colegio de
los Maristas de la Merced, en el Malecón. Aún algo somnoliento, recordaba
la singladura de la noche anterior. Estudiaría entonces 2º o 3º de bachillerato.
Recorriendo ahora las páginas de este pequeño libro se puede observar el paso de la Historia a través de sus mapas. Son éstos propios de la Guerra Fría y nos hablan de una URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas) que nos parece actualmente el producto de una ucronía. Pero fue muy real aunque conformara un escenario geopolítico impensable en los tiempos que corren. De hecho, nos hace comprender el conflicto de Ucrania y la relación actual de Rusia con algunas ex-repúblicas soviéticas.
Esta edición cartográfica reflejaba a su vez el largo conflicto de la guerra de Vietnam al aparecer este país escindido en dos estados, el del
Norte y el del Sur. Y asimismo hay constancia de
la Ex-Yugoslavia de Tito, en
un momento en que parecía inimaginable el cruel conflicto de los 90; y de
la Checoslovaquia perteneciente
al Pacto de Varsovia, mucho antes de la Revolución de terciopelo que
daría lugar posteriormente a los estados independientes de
la República
Checa y Eslovaquia.
También aparecían, por supuesto, las dos Alemanias con
sus fronteras y sus capitales, Berlín y Bonn. Guerra
Fría pura y dura.
Con este pequeño manual no necesitaba 80
días para dar la vuelta al mundo como proponía Julio Verne. Me bastaba un cono de luz en la oscuridad de la noche y mi pequeño atlas de bolsillo.
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