71- HISTORIA 16 comparte quioscos con INTERVIÚ
71- HISTORIA 16 e INTERVIÚ en la Covachuela
En el año 1971, ya en las postrimerías del franquismo, vio la luz una revista semanal muy celebrada en algunos ambientes proclives a las reformas y avances que aquellos tiempos demandaban. Cambio 16 era su nombre. De pronto, al recorrer sus páginas leías artículos que, aunque ahora nos parecerían de una prudencia extrema, entonces eran poco menos que transgresores para la mentalidad de la clase política del momento, con lecturas entre líneas propias de tiempos carentes de auténtica libertad de expresión. El propio nombre, "Cambio", propuesto por Luis González Seara, quien sería presidente del consejo de administración del mismo grupo editorial y posterior ministro de Universidades en el gobierno de Adolfo Suárez, ya implicaba un propósito transformador dentro del posibilismo que aquellos años concedían. El número era simplemente una referencia a los dieciséis socios fundadores.
En 1976 la misma
corporación, el llamado Grupo 16 que fundara el periodista Juan Tomás de Salas,
sacó un periódico, Diario 16, que junto a la mencionada revista fundacional
atravesó la Transición formando parte de su paisaje informativo. Este diario y
otras cabeceras de prensa como El País, también recién creado, levantaron acta
de aquellos convulsos y decisivos años.
Pero para mí, la joya de
la corona de esta empresa editora fue HISTORIA 16, una revista que supuso un
plausible esfuerzo de divulgación cultural. Fue, en efecto, todo un
despliegue de erudición llevado a cabo por prestigiosas firmas, catedráticos y
profesores de universidad, expertos en las distintas materias históricas
tratadas. La temática era muy variada y diversa, de la Prehistoria a la
Historia Contemporánea, llegando hasta temas de actualidad de los que ya éramos
testigos presenciales, como aquel Cronicón de la Villa y Corte. El enfoque era
también totalmente poliédrico, desde la descripción de lo anecdótico hasta el
estudio profundo y documentado de las grandes líneas históricas. Y todo ello
acompañado de una gran cantidad de ilustraciones. Sólo por la
visualización de éstas, con sus correspondientes pies de página, valía la
pena comprar la revista.
Ésta, de periodicidad mensual,
prestigió la oferta que los abundantes quioscos de la época llevaban a cabo,
entreverándose con aquellas revistas de destape que hacían furor entre los
lectores de entonces. Eran años de apertura en que todo lo reprimido durante tanto
tiempo emergía cumpliendo con las leyes pendulares de los movimientos de masas.
Así, después de darte un paseo por Trapería llegabas a la Covachuela y entre
las publicaciones de la prensa extranjera que con algún día de retraso
se exponían a la vista del público, podías encontrarte con imágenes
de María José Cantudo, Nadiuska o Barbara Rey alegrando las portadas de
Interviú o de Lib, junto a ejemplares de HISTORIA 16 en los que se anunciaba
algún artículo sobre las actividades de la Mesta en la Castilla de los
Trastámara o alguna referencia a la batalla de Stalingrado.
Tiempos intensos, con nuestra
juventud enmarcada en una época de
novedades y aperturas, en que la efervescencia de las hormonas encontraba un
muy grato cauce en esa ola de destape que inundaba los cines y los quioscos y
el ansia de conocimiento, sin restricciones ni censuras, se colmaba con
publicaciones tan prestigiosas como aquellas revistas de historia del Grupo16.
Yo todavía conservo las
suficientes como para cubrir varias baldas de mi biblioteca. Cuando las vuelvo
a ojear, además de disfrutar del placer intelectual que me procura su lectura,
puedo evocar aquellos años en que el futuro parecía tan emocionante y
prometedor, tan ingenuos éramos.
71- Historia 16
De pronto leías artículos que, aunque ahora nos parecerían de una prudencia extrema, entonces eran poco menos que transgresores para la clase política del momento, con lecturas entre líneas propias de tiempos en los que no hay auténtica libertad de expresión.
Pocos
años después, la misma empresa sacó un periódico llamado Diario 16. Estas dos
publicaciones atravesaron la Transición formando parte, junto con otras
cabeceras, del paisaje periodístico de aquel tiempo.
Pero la joya de la corona de esta editorial,
del llamado Grupo 16, fue para mí una publicación que supuso un plausible esfuerzo de
divulgación cultural. Me refiero al magazín HISTORIA 16. Era todo un despliegue
de erudición llevado a cabo por prestigiosas firmas, catedráticos y profesores
de universidad, expertos en las distintas materias históricas tratadas. La
temática era muy variada y diversa, de la Prehistoria a la Historia
Contemporánea, llegando hasta los temas de la actualidad. El enfoque era
también totalmente poliédrico: desde lo anecdótico y curioso hasta el estudio
profundo y documentado de las grandes líneas históricas. Y todo ello acompañado
de una gran cantidad de ilustraciones. Sólo por (la visualización de) éstas, con
sus correspondientes pies de página, valía la pena comprar la revista.
Yo todavía conservo las suficientes como para cubrir
varias baldas de mi biblioteca y para ocupar lo mejor de mi tiempo en su
lectura.
No hay comentarios:
Publicar un comentario