73- Françoise Hardy. In Memoriam
Los
más iniciados, aquí en España, sabían también de Brassens, Leo Ferré, Boris
Vian o Juliette Greco, siempre contando con la amenaza de censura
que se cernía en nuestro solar patrio sobre tantas manifestaciones
culturales.
El caso es que Francia irradiaba canciones y
películas que se hacían muy populares entre nosotros. Lo que venía allende los
Pirineos tenía un prestigio incontestable y se prestaba a una cierta
mitificación. La intelectualidad de aquí se miraba en el espejo francés. Las
cavas de la Rive Gauche, donde unas muchachas vestidas con jerseys negros de
cuello de cisne escuchaban jazz, mientras fumaban y se sacudían la angustia
vital que prescribía el existencialismo tan en boga por aquel entonces, eran
ámbitos idealizados por quienes aquí en España aspiraban a un
cierto elitismo intelectual.
Y
dentro de ese mismo elitismo intelectual cuadraba también acceder al
conocimiento de Cahiers de Cinemà, la revista donde se cimentó la Nouvelle
Vague, otra bocanada de aire fresco en su momento contra el cine acartonado y
falto de espontaneidad al que habían llegado los grandes estudios. (Aunque no
todos los frutos de esa corriente cinematográfica tan novedosa envejecieran
bien).
¿Qué mejor cosa podíamos imaginar que conducir en verano un descapotable por las carreteras de la Costa Azul junto a una muchacha que en invierno leyera a Sartre en una buhardilla junto al Sena? ¿Había algo más "chic" que contemplar en el París Match las peripecias de B.B. y Roger Vadim por Saint-Tropez? Esas historias, teñidas de candorosa frivolidad, bien podían luego compartir papel couché con las acciones de Dany El Rojo en las barricadas de París de aquel mes de mayo, cuando se aseguraba que debajo de los adoquines estaba la playa.
Y
todo eso llegaba aquí a España envuelto en un halo idealizado que desterraba
cualquier tentación de provincianismo rancio.
Los veranos de la juventud, la inocente y candorosa transgresión, los "pecaminosos" lentos, la emoción de los primeros amores, las iniciaciones, las canciones que venían de Francia como un soplo de libertad ... Eran otros tiempos. Yo ya no sé lo que nos llega de Francia en la actualidad. Ahora la noticia es que la dulce FRANÇOISE HARDY nos ha dejado y esto me recuerda que hubo un tiempo en que creímos que debajo de los adoquines estaba la playa.
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