21- Nubosidad variable
Y
luego salía un señor de una seriedad propia de los existencialistas más
cultivadores del pesimismo en las cavas parisinas de los 50, pertrechado de un mapa y una
especie de batuta. Y comenzaba a decir palabras muy raras entonces, pero que
con el tiempo se han ido haciendo familiares a fuerza de sonar como una especie
de mantra: “isobaras”, “anticiclón”, “altas presiones”, “nubosidad variable”
…Yo me preguntaba, como si intentara descifrar un enigma de imposible
resolución: ¿Cómo contará los chistes este señor? Era Mariano Medina, el
pionero de los “hombres del tiempo”. (Luego se ha sabido que era dueño de un
fino sentido del humor)
A
continuación, comenzaba la telenovela, alguno de los infinitos capítulos de El
Conde de Montecristo. Para entonces ya nos habíamos calzado las botas katiuskas
y, cubiertos con los impermeables, mis hermanos y yo enfilábamos el camino del
colegio, Malecón adelante.
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