miércoles, 11 de febrero de 2026

45- El Real Murcia intenta fichar a un crack holandés y a otro alemán

 45- El Real Murcia intenta fichar a un crack holandés y a otro alemán

 Acababa de abrirse la frontera para los jugadores extranjeros en la liga española. Dos por equipo. En esa época, primeros 70, los holandeses y los alemanes partían la pana futbolística; sobre todo, los equipos del Ajax y del Bayern de Munich. El Barça había fichado a Cruyff y al año siguiente se haría con Neskeens. El Real Madrid consiguió enrolar a los alemanes Netzer y Breitner.  

 El Real Murcia creyó conveniente buscar en los mismos caladeros donde habían pescado los dos grandes y también puso la vista en Holanda y en Alemania. Lo que pasa es que, como luego veremos, no fueron precisamente unos cracks los dos primeros extranjeros que fichó el club grana.  

 La expectación fue enorme porque en esa época los futbolistas alemanes y holandeses parecían de otra galaxia.  Eran los años del fútbol fuerza, de tácticas novedosas que los equipos europeos ejecutaban con mucha coordinación, de hecho durante seis temporadas consecutivas la Copa de Europa estuvo monopolizada por Ajax y Bayern. En los partidos internacionales los equipos españoles saltaban al campo con una mezcla de fatalismo y complejo de inferioridad solo contrarrestable a base de la llamada "furia española", a la espera de algún milagro que rara vez se daba.  Así que cuando se conoció la noticia de las nuevas incorporaciones todo se llenó de curiosidad por ver el prodigio que pudiera darse en la vieja Condomina. Juan Ignacio Ibarra elucubraba sobre el tema a través de las ondas radiofónicas, Manuel Carles, Antonio Montesinos y otros redactores de la prensa deportiva llenaban páginas analizando el posible aporte de los futuros jugadores granas, en la peluquería del maestro Pepe Garre y en otros mentideros futbolísticos se comentaba el inminente debut, los aficionados andaban ilusionados ante las nueva perspectivas que se abrían de cara al campeonato liguero ... 

Yo asistí a la presentación  de los nuevos fichajes en la Condomina y  los recuerdo sin ningún valor deportivo añadido con respecto a sus compañeros españoles. Uno de ellos era un delantero holandés, Van Dijk, que fue presentado por la prensa local como el "tercer tulipán" (se supone que los otros dos eran Cruyff y Neskeens). Pasado de kilos, lento y muy lejos de su mejor forma, parecía totalmente prescindible. Pero bueno, era holandés y eso suponía un plus que avalaba su calidad en aquellos tiempos de papanatismo por lo foráneo. Además, tenía un pasado ajacied con Copa de Europa incluida. Luego se supo que estaba prácticamente retirado, disfrutando del clima de Mallorca, cuando le avisaron para apuntarse a la aventura murciana.

 El otro era un guardameta alemán llamado Elting, anunciado de manera grandilocuente como "el cancerbero de Baviera". Este apodo nos recordaba de manera inevitable a un portero muy famoso de la selección alemana y del Bayern de Munich, Sepp Maier, también bávaro y muy en candelero por aquellos años. El fichado por el Real Murcia, evidentemente, no estaba a su altura. Tampoco es que fuera un mal portero, pero no aportaba nada que no hubiera aportado cualquier pasable guardameta nacional.  

Y ese fue el primer intento del club grana por hacerse con jugadores de fuera que marcaran la diferencia. Primer intento que no cuajó pero dejó para el recuerdo días de tertulias futboleras y de ilusas expectativas que ahora se contemplan con la indulgencia que da la nostalgia de aquellos años. Van Dijk y Elting no fueron los cracks esperados pero a estas alturas da igual,  éramos jóvenes y cualquier cosa servía para cultivar el sentido del humor.

 Y ese fue el intento, fallido, del equipo grana por hacerse con dos jugadores que marcaran diferencias. No entraron precisamente en los anales del club como parte de su pasado más glorioso.

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