miércoles, 11 de febrero de 2026

51- La Cosechera. El Mundial de México 70. Hermann Hesse

 51- La Cosechera. El Mundial de México 70. Hermann Hesse

 Ha de saber la gente más nueva que allá por los 70 del pasado siglo sentaba sus reales -frente a lo que es ahora el colegio mayor Azarbe y junto a la magnífica y bien surtida papelería técnica Rambla, que aún permanece abierta en la actualidad-, uno de los bares con más solera que se podían frecuentar por aquel entonces en Murcia.  Me refiero a La Cosechera.

 Allí, entre enormes barriles, serrín que alfombraba el suelo, ruidosas partidas de dominó protagonizadas por los pensionistas de aquellos años y entre trenkas y carpetas de los universitarios que trasegaban unos vinos después de tomar apuntes de Romano, ejercía su "autoritas" tras la barra el bueno de Lope sirviendo cañas, carajillos y belmontes y peinando ensaladillas rusas.

 Pero no se trata aquí de hacer la semblanza de la vida ociosa y bohemia de aquella época. Lo que yo pretendo con este nostálgico y, como tal, estéril artículo, es rescatar un detalle, más o menos inadvertido para muchos, que formaba parte del paisaje de fondo de esas escenas protagonizadas por pensionistas, barbudos y bellas jóvenes con botas camperas y faldas largas, empedernidos fumadores todos de Ducados.

 Me refiero a un póster a color, pero de un color arcaico, tal vez eastmancolor, de un equipo de fútbol bajo una leyenda que decía: "Brasil tricampeão do mundo".

 La imagen tendría pocos años, pero en aquel tiempo ya tenía un aroma “vintage” (término que aún no se usaba, por supuesto) que le daba un cierto toque legendario. Allí estaban retratados los héroes de México 70. Escribo estas líneas sin consultar Google y todavía puedo recitar de memoria la alineación de aquel equipo mítico: Félix; Carlos Alberto, Brito, Piazza, Everaldo; Gerson, Clodoaldo; Jair, Tostao, Pelé y Rivelino. (Como veis los más futboleros, lista transcrita según el esquema táctico de aquellos momentos, un 4-2-4 que dejaba los centros del campo semivacíos y sin la presión de ahora, como si fuera balonmano, pero que daba muy buenos espectáculos. Y perdonada sea esta digresión).

 Este póster era para mí muy evocador. Mientras leía a Hermann Hesse en aquellos libros publicados por Alianza Editorial, de pronto me veía transportado al Mundial del 70 que con tanto entusiasmo había seguido unos pocos años antes. (Pocos años que entonces parecían una eternidad). Y eso, fumando negro y tomando carajillos en una fría tarde de invierno y creyendo estar de vuelta de todo -en realidad, de nada- era regresar a aquel verano de la adolescencia en que el fútbol podía ser una religión, los tebeos aseguraban siestas solventes, por las tardes te podías declarar a alguna muchacha en el baile que se organizaba en el patio de algún amigo (y si te daba calabazas era igual, ya te declararías a otra en el siguiente guateque  hasta que cayera alguna) y la vuelta a clase suponía descubrir a quién correspondía el orgullo de utilizar ya maquinillas de afeitar con todas las de la ley.

 La Cosechera hace años que echó el cierre, en el centro del campo la presión es insoportable y los libros de Hermann Hesse de Alianza Editorial todavía los podemos contemplar en los anaqueles de Diego Marín para recordarnos lo rápido que ha pasado el tiempo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

106- Lavando con azulete

  106- Lavando con azulete   Las pastillas de café con leche de Alonso, las tapias hacia la Gran Vía de la Sucursal, la Casa de Socorro, e...