56- El Club Remo
Escenas de gente practicando piragüismo en el río -mi
tío Guillermo entre otros-, el vermut de los mayores y la Fanta o la Mirinda de
los pequeños, el sol dominical, todo me hablaba ahora de un tiempo muy lejano
para mí, mitificado a estas alturas de mi vida por los recuerdos infantiles.
De aquel local conservo en la memoria imágenes
muy desvaídas que dibujaban modernidades para aquella época de costumbres
antiguas, que apuntaban hacia una Murcia risueña y chic dentro de lo que podía
caber.
Proyectado por el arquitecto Enrique Sancho
Ruano, el edificio del Club Remo, o sea, de la Sociedad Deportiva y Cultural
“Club de Remo”, según su nombre oficial, tenía una vidriera muy vanguardista en
su fachada, diseñada por Muñoz Barberán, con motivos que recordaban muy
lejanamente a los cañaverales de los ríos. Inaugurado en 1961, pronto se
convirtió en un punto de encuentro con mucho tirón social; allí, junto a la ribera
del azud del Segura capitalino, esta construcción de tres plantas con terrazas
voladas hacia el río murciano, con su restaurante, sus fiestas, sus reuniones y
agradables aperitivos, terminó siendo un referente de la Murcia de aquellas
décadas.
La piqueta acabaría con este lugar de ocio
rivereño años después, como ha ido sucediendo con otros inmuebles de mayor o
menor solera. Pero me consta que su recuerdo amable permanece en la memoria de
mucha gente que lo conoció
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