60- El Capitán Trueno
La
serie del Capitán Trueno arrancó en el año 1956. Es importante consignar este
dato para ponernos en situación y comprender muchos guiños, estereotipos y
visiones ideologizadas que requieren una referencia a su contexto histórico
para poderlas observar con los ojos de ahora. Así pues, no podemos olvidar
que estamos en la España de los cincuenta, con todas las connotaciones que
acarrea este dato: dictadura franquista, nacionalcatolicismo, etc... Aun así,
hay que valorar el intento de Víctor Mora por sustraerse a todos estos
imponderables y realizar una obra de calidad, en que se respira el espíritu de
la aventura como en las mejores novelas y largometrajes que cultivaron ese
género.
Cuando uno observa los primeros tebeos de esta serie durante los primeros años de su edición, lamenta el mal uso posterior que hizo Bruguera de ese material tan valioso. Con los mimbres de que disponía, teniendo al gran Ambrós como ilustrador y a Víctor Mora como guionista, la editorial barcelonesa podría haber optado por la realización de una obra de calidad, de referencia absoluta en el llamado mundo del cómic. Habría sido a la larga mucho más rentable que esa sobreexplotación del boom que había supuesto el lanzamiento de estos tebeos. Estoy pensando ahora en el belga Hergé y su personaje de Tintín, o los populares Astérix y Obélix de Uderzo y Goscini. En estos casos sí hay una clara intención de realizar un trabajo bien acabado, con vocación de excelencia, y se ve una predisposición nítida a que la explotación económica del producto no fuera en menoscabo de su calidad. Es una obra mucho menos extensa que la del héroe español, pero ¿alguien piensa a estas alturas que eso mermara la rentabilidad económica del producto editorial de los belgas y los franceses? Bruguera exprimió el "limón" de tal manera que con el tiempo, con multitud de dibujantes que se iban sucediendo impelidos a producir de manera estajanovista, en labores casi de corta y pega, la calidad de la obra se desplomó de forma lamentable, hasta hacerse casi irreconocible. En fin...
Pero
bueno, ninguno de estos reparos puede a estas alturas restar interés y grandeza
a esta cumbre de la literatura gráfica juvenil española que solía dejarnos todas las semanas con la intriga de un "continuará".
(Continuará...)
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