61- El mago Morgano, ingeniero aeronáutico
Acababa el capítulo anterior de este ensayo de memorias con un "continuará", palabra con la que solían concluir aquellos cuadernillos que dejaban a nuestros héroes en situaciones desesperadas durante toda la semana, aunque al final todo se resolviera de manera feliz y triunfaran los buenos. Yo aprovecharé ese "continuará" para glosar aquí uno de esos episodios del personaje creado por Víctor Mora.
Así, cuando el Capitán Trueno
regrese de Tierra Santa después de la aventura con la que se abría la serie,
tras cumplir la promesa que le hizo al anciano cautivo de San Juan de Acre,
liberará al mago Morgano, en su propio castillo, del encierro al que le somete
el malvado Manfredo el Negro. Prisionero en el interior de una lúgubre torre,
Morgano sentía al fondo de la misma la amenazante presencia nada menos que de
un pulpo gigante, contra el que nuestro héroe luchará más tarde hasta darle
fin.
El personaje de este benefactor
mago, de manera indirecta, abrirá una ventana no imaginada para las nuevas
aventuras de Trueno y sus amigos. El diseño del mítico y anacrónico globo
aerostático pondrá la entera geografía del mundo a los pies de nuestros héroes.
En su primer e involuntario viaje, provocado tras una tormenta que rompe las
amarras que sujetaban dicho ingenio a la torre de la fortaleza, y acompañados
de Grune, hija del sabio inventor, conocerán China. A partir de ahí, muchas serán
las aventuras que se den en el continente asiático. Más que en la vieja
Europa.
Incluso habrá ocasión para que
nuestros amigos entren en contacto con un trasunto del yeti, el abominable
hombre de las nieves himaláyicas. Se trata de una tribu de homínidos de aspecto
brutal con quienes luchan Trueno y sus compañeros en el marco de una aventura
desarrollada en un paraje que nos recuerda al Tíbet.
(A quien se extrañe de que
aparezca un pulpo gigante en un castillo medieval o una tribu de yetis en las
abruptas montañas asiáticas le recomiendo la lectura de alguna novela de
caballerías. En el arranque del Amadís el rey Perión de Gaula, padre de quien
será protagonista y héroe de estas historias, lucha contra un león salvaje que
se aparece, no en la sabana africana sino en un bosque británico. En otro
capítulo se habla incluso de un lejano lugar donde se sitúa un mar de color muy
verde, de aguas hirvientes y en ebullición, donde habita una peligrosísima y
gigantesca serpiente marina).
Sí, el mago Morgano era
otro personaje recurrente de aquellas aventuras que inflamaban nuestra
imaginación en un tiempo de hojas de papel sin algoritmos ni realidades
virtuales. De tardes de primavera en la Glorieta después de clase, simulando
las aventuras de nuestros héroes.
(Continuará...)
Así, cuando el Capitán Trueno regrese de Tierra Santa después de la aventura con la que se abría la serie, tras cumplir la promesa que le hizo al anciano cautivo de San Juan de Acre, liberará al mago Morgano, en su propio castillo, del encierro al que le somete el malvado Manfredo el Negro. Prisionero en el interior de una lúgubre torre, Morgano sentía al fondo de la misma la amenazante presencia nada menos que de un pulpo gigante con el que nuestro héroe luchará más tarde hasta darle fin.
El
personaje de este benefactor mago, de manera indirecta, abrirá una ventana no
imaginada para las nuevas aventuras de Trueno y sus amigos. El diseño del
mítico y anacrónico globo aerostático pondrá la entera geografía del mundo a
los pies de nuestros héroes. En su primer e involuntario viaje, ocasionado tras una tormenta que rompe las amarras que sujetaban dicho ingenio a la torre de la fortaleza, y acompañados de
Grune, hija del sabio inventor, conocerán China. A partir de ahí, muchas serán las aventuras que se den en el continente asiático. Más que en
la vieja Europa.
Incluso
habrá ocasión para que nuestros amigos entren en contacto con un trasunto del
yeti, el abominable hombre de las nieves himaláyicas. Se trata de una tribu de
homínidos de aspecto brutal con quienes luchan Trueno y sus compañeros en el
marco de una aventura desarrollada en un paraje que nos recuerda al Tíbet.
(A
quien se extrañe de que aparezca un pulpo gigante en un castillo medieval o una
tribu de yetis en las abruptas montañas asiáticas le recomiendo la lectura de alguna
novela de caballerías. En el arranque del Amadís el rey
Perión de Gaula, padre de quien será protagonista y héroe de estas historias, lucha contra un león salvaje
que se aparece, no en la sabana africana sino en un bosque británico. En otro capítulo se habla incluso de un lejano lugar donde se sitúa un mar de color muy verde, de aguas hirvientes y en ebullición, donde habita una peligrosísima y gigantesca serpiente marina).
Sí, el mago Morgano era otro personaje recurrente de aquellas aventuras que inflamaban nuestra imaginación en un tiempo de hojas de papel sin algoritmos ni realidades virtuales. De tardes de
primavera en la Glorieta después de clase, simulando las aventuras de nuestros
héroes.
(Continuará...)
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