martes, 17 de marzo de 2026

82- "Se lava... se cuelga... y se pone"

 82- "Se lava... se cuelga... y se pone"

 Procedente de Francia, en 1962 llega a España el tergal, un novedoso tejido elaborado a partir de poliester (de ahí su nombre, poliesTER GALo) que marcó una época en la confección y en el vestir patrio. Por otra parte, también en nuestro país, la empresa SAFA se convierte por esos años en el primer fabricante de fibra sintética. Fibra sintética que competirá con la fibra natural y gozará por aquel tiempo del prestigio de los productos procedentes de la innovación, asociándose a prestaciones desconocidas hasta entonces: desaparecen las arrugas, se ahorra el planchado de las prendas y las manchas son más fáciles de eliminar. Faltaban dos décadas para que Adolfo Domínguez, haciendo de la necesidad virtud, proclamara que la arruga era bella, con la consiguiente enmienda a la totalidad para aquellas cualidades que prestigiaban los tejidos surgidos en la década prodigiosa. 

Pero estamos a primeros de los 60, unos años en que la modernidad parecía llamar de súbito a nuestra puerta bajo la apariencia de los avances tecnológicos. Así, mientras los electrodomésticos desembarcaban en los hogares, en la industria textil se abría paso la fibra sintética.

"Se lava... se cuelga... y se pone". Tal era el descriptivo eslogan publicitario de Tervilor, otro tejido fabricado a partir de polímeros que competía por su cuota de mercado con la marca Tergal. Y de Holanda llegaba Terlenka, más poliester tratado para optimizar este tipo de productos textiles. 

Además de las ventajas de la ausencia de planchado, se trataba de obtener también la máxima transpiración, dentro de lo posible, sabiendo de antemano que esa batalla la tenía ganada a priori la fibra natural. Quizá era ese el punto débil de los nuevos materiales. 

Los tejidos sintéticos, pues, se van haciendo presentes en el día a día de los españolitos. De Italia llegaba leacril, de Inglaterra, terilene, de Alemania, trevira; y ya vimos que de Francia venía el tergal. Como consecuencia de todo esto, una serie de nuevas marcas se van asentando en el mercado de las prendas de vestir. Camisas Ike, Dresfor, Lavypon, Bayman, Etiqueta Azul, pantalones Discovery, Rodugal... Son nombres que se van popularizando y definen toda una época. La publicidad de aquel tiempo aseguraba, además , que con estos nuevos tejidos dichas prendas se secaban en una sola noche, y sin necesidad de posterior planchado. Todo apuntaba hacia una modernidad que incidía en el modo de vestir y en la moda, con líneas juveniles que marcaban tendencia también entre la gente de menos edad. 

La química de los polímeros proporcionará asimismo nuevos materiales susceptibles de ser usados en otros campos distintos al del textil. Las aplicaciones del nylon, por ejemplo, serán muy variadas. Y la polipiel sustituirá al cuero y a la piel natural, tan extendida en multitud de artículos. A recordar el skai, ese material utilizado en sofás, que en verano se pegaba como una ventosa a la sudorosa piel.

El comercio local de aquellos años, libre aún del asedio de las grandes superficies, con la excepción de las Galerías Preciados de la plaza de Cetina, daba cumplida salida a este nuevo tipo de tejidos. Hijos de Antonio Zamora, Tejidos Medina, Cerdán Hermanos, La Alegría de la Huerta, Rodolfo y Cervantes, Almacenes Coy, Luis Oñate, Clemente, López-Acosta y muchos otros exponían en sus escaparates las nuevas prendas, representativas de un tiempo en que la arruga aún no se consideraba bella. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

106- Lavando con azulete

  106- Lavando con azulete   Las pastillas de café con leche de Alonso, las tapias hacia la Gran Vía de la Sucursal, la Casa de Socorro, e...