86-Cuendo "El Murciano" durmió colgado del Naranjo de Bulnes
Escalar
esa montaña en invierno y por esa orientación, con su pared vertical de 550 metros
expuesta a intensas y desmoralizantes ventiscas de nieve, tenía un punto de
idealismo extremo y de preocupación suficiente como para tener en vilo a todo
un país. Tal vez por eso, el seguimiento que acompañó a ese desafío no tuvo precedentes. Un auténtico ejército de reporteros se desplegó en Arenas
de Cabrales, pueblo cercano al Naranjo de Bulnes (también conocido éste como Picu Urriellu) y el, por
aquellas fechas, gran comunicador de la radio deportiva, José María García, informaba a diario de la hazaña que se estaba gestando.
Habían
coincidido dos cordadas, una compuesta por César Pérez de Tudela y Pedro
Antonio Ortega (el Ardilla) y otra por Miguel Ángel García Gallego (el
Murciano) y José Ángel Lucas. Ambas terminarían por unirse para llevar a cabo
el asalto final sobre aquella cumbre tan inaccesible
El
alpinismo, un deporte minoritario solo conocido en profundidad por los iniciados,
concentraba la atención de los informativos en aquellos días, con conexiones
frecuentes para conocer la última hora de la escalada. Únicamente César Pérez
de Tudela gozaba de popularidad, debido a su participación, tres años antes, en
el concurso televisivo "Las diez de últimas" en el que había puesto
a prueba su erudición montañera. También tenía la experiencia de haber
participado en cordadas de rescate para algunas de las expediciones fracasadas
con anterioridad en esa misma cumbre.
Los
otros tres alpinistas, veinteañeros y más jóvenes que él, eran unos
desconocidos que saltaron a la fama durante esos emocionantes días. Mención
especial merece, para nosotros sus paisanos, lo de Miguel Ángel García Gallego,
uno de aquellos héroes que mostraron al mundo en primer plano la épica del
montañismo.
Por
las noches, bien abrigados en la cama en aquel febrero frío y desapacible,
mientras escuchábamos la crónica diaria de José María García, no podíamos dejar
de imaginarnos a los cuatro alpinistas colgados de la pared helada, pernoctando
a la intemperie asomados al abismo, pensando cómo se podría descansar en esas
condiciones tan extremas.
Cuando
por fin se culminó la ascensión, la euforia se desató tras la incertidumbre de aquellas jornadas. Dos días
después, el 10 de febrero, La Verdad publicaba una entrevista con Miguel
Ángel García Gallego de la que se extraía el siguiente titular, con grandes caracteres y en primera
página: "Conquisté el 'Picu' para Murcia". Declaraba también el
jovencísimo alpinista estar convencido previamente del éxito de aquella
expedición ("Me sabía el Naranjo de memoria"). Aquel era el primer
gran triunfo de quien con el tiempo se ha hecho de un nombre entre la élite este deporte, dando lugar asimismo, junto a sus hermanos, a una
saga que ha colocado a Murcia en el mapa mundial del alpinismo.
Sí,
fueron días especiales que aún
permanecen en la memoria de quienes los vivimos pendientes de aquella pared
invernal.
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