sábado, 4 de abril de 2026

86-"El Murciano" escala el Naranjo de Bulnes

 86-Cuendo "El Murciano" durmió colgado del Naranjo de Bulnes

 En aquel gélido febrero de 1973 fuimos testigos de un hecho que concentró el interés de la opinión pública, opacando muchas otras informaciones más o menos habituales de aquellos días. Dos cordadas de escaladores atacaban simultáneamente la cara oeste del Naranjo de Bulnes, la más difícil y peligrosa, una acción considerada temeraria por muchos y confirmadora de los retos casi imposibles que se marcaba recurrentemente ese deporte. Se trataba de un intento que nadie había logrado coronar con éxito hasta entonces, al margen del tributo cobrado en forma de vidas humanas a lo largo del tiempo  

Escalar esa montaña en invierno y por esa orientación, con su pared vertical de 550 metros expuesta a intensas y desmoralizantes ventiscas de nieve, tenía un punto de idealismo extremo y de preocupación suficiente como para tener en vilo a todo un país. Tal vez por eso, el seguimiento  que acompañó a ese desafío no tuvo precedentes. Un auténtico ejército de reporteros se  desplegó en Arenas de Cabrales, pueblo cercano al Naranjo de Bulnes (también conocido éste como Picu Urriellu) y el, por aquellas fechas, gran comunicador de la radio deportiva, José María García, informaba a diario  de la hazaña que se estaba gestando. 

Habían coincidido dos cordadas, una compuesta por César Pérez de Tudela y Pedro Antonio Ortega (el Ardilla) y otra por Miguel Ángel García Gallego (el Murciano) y José Ángel Lucas. Ambas terminarían por unirse para llevar a cabo el asalto final sobre aquella cumbre tan inaccesible

El alpinismo, un deporte minoritario solo conocido en profundidad por los iniciados, concentraba la atención de los informativos en aquellos días, con conexiones frecuentes para conocer la última hora de la escalada. Únicamente César Pérez de Tudela gozaba de popularidad, debido a su participación, tres años antes, en el concurso televisivo "Las diez de últimas" en el que había puesto a prueba su erudición montañera. También tenía la experiencia de haber participado en cordadas de rescate para algunas de las expediciones fracasadas con anterioridad en esa misma cumbre. 

Los otros tres alpinistas, veinteañeros y más jóvenes que él, eran unos desconocidos que saltaron a la fama durante esos emocionantes días. Mención especial merece, para nosotros sus paisanos, lo de Miguel Ángel García Gallego, uno de aquellos héroes que mostraron al mundo en primer plano la épica del montañismo. 

Por las noches, bien abrigados en la cama en aquel febrero frío y desapacible, mientras escuchábamos la crónica diaria de José María García, no podíamos dejar de imaginarnos a los cuatro alpinistas colgados de la pared helada, pernoctando a la intemperie asomados al abismo, pensando cómo se podría descansar en esas condiciones tan extremas. 

Cuando por fin se culminó la ascensión, la euforia se desató tras la incertidumbre de aquellas jornadas. Dos días después, el 10 de febrero, La Verdad publicaba una entrevista con  Miguel Ángel García Gallego de la que se extraía el siguiente titular, con grandes caracteres y en  primera página: "Conquisté el 'Picu' para Murcia". Declaraba también el jovencísimo alpinista estar convencido previamente del éxito de aquella expedición ("Me sabía el Naranjo de memoria"). Aquel era el primer gran triunfo de quien con el tiempo se ha hecho de un nombre entre la élite este deporte, dando lugar asimismo, junto a sus hermanos, a una saga que ha colocado a Murcia en el mapa mundial del alpinismo. 

Sí, fueron días especiales que aún permanecen en la memoria de quienes los vivimos pendientes de aquella pared invernal.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

106- Lavando con azulete

  106- Lavando con azulete   Las pastillas de café con leche de Alonso, las tapias hacia la Gran Vía de la Sucursal, la Casa de Socorro, e...